24/06/2026

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas de Laura Norton



Espasa
29ª edición: junio 2016
349 páginas
Última palabra: Guillermo.

Sinopsis:
Si estás leyendo estas líneas es que te ha llamado la atención el título. ¿Te gustaría decírselo a alguien? ¿Serías capaz de decírtelo a ti mismo?
Y lo más importante: ¿te gustaría mantener durante un buen rato la sonrisa que se te ha quedado en la cara? Pues esta es tu novela.
Te podríamos contar con más o menos gracia de qué va la cosa, para que te hicieras una idea: que si la protagonista, Sara, es muy maja, que si tiene un trabajo muy interesante (es plumista, ¿a que nunca lo habías oído?), que si es un pelín obsesiva y alérgica a los sobresaltos...
Por supuesto, la vida se le complica y se encuentra con que su piso se convierte en una especie de camarote de los hermanos Marx cuando en la misma semana se meten a vivir con ella su padre deprimido, su hermana rebelde y su excéntrico prometido y, sobre todo, el novio al que lleva mucho tiempo sin ver...
Pero mejor no te lo contamos porque te gustará leerlo. Lo único que necesitas saber es que, desde el título, te garantizamos unas cuantas horas de descacharrante diversión como hacía tiempo que no disfrutabas.


Este libro creó revuelo cuando salió, supongo que por el título, tan atrevido, y del que con el tiempo acabaron haciendo una película. Como siempre, voy tarde, pero es que ya sabéis que a mí los best-seller me echan para atrás, aunque luego, con alguno, me acabe picando la curiosidad, como ha sido este caso. Evidentemente lo elegí para el punto de insulto o palabra malsonante en el título de nuestro reto. Pensaba que sería divertido, pero meh...
A ver, es entretenido y facilón de leer, aunque totalmente previsible. Me ha puesto bastante nerviosa tal cantidad de personajes hablando cada uno de lo suyo, todos a la vez, en batiburrillo. Imagino que es lo que la autora quería, para que comprendiéramos cómo se siente Sara, pero no sé, se me ha hecho bastante pesado que cada uno barriera pa' su casa y se dieran algunas conversaciones de besugos y con un final algo precipitado de chim-pún.
En fin, como lectura para estos tiempos de calor, donde las neuronas están fritas y no se quiere pensar demasiado, está bien. Resultón, sin más.

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