Título original: 마법소녀 은퇴합니다
Duermevela Ediciones
1 edición: noviembre 2025
150 páginas
Última palabra: abuelo.
Sinopsis:
Una millennial convertida en magical girl se enfrenta al cambio climático y la precariedad laboral a golpe de cetro mágico.
A punto de cumplir 30 años, deprimida, en paro y ahogada por las deudas, una joven millennial sin autoestima recibe una última oportunidad de solucionar su vida al ser reclutada como magical girl.
La emoción inicial de la joven se convierte en frustración al descubrir que ser una magical girl en la vida real es muy diferente a como se lo imaginaba.
Las magical girls van a ferias de empleo, se afilian a sindicatos, asisten a clases... Y en sus ratos libres se dedican a luchar contra el cambio climático.
Leído fuera de reto, para el club de lectura, es un libro que engaña y voy a explicar por qué.
El mundo de las magical girls es algo que llegó a España por los años 90 de la mano de Sailor Moon, Sakura, Utena y demás anime (que no sabíamos que se llamaban anime) del estilo. Así, la imagen que tenemos el público español es una muy determinada que no es, para nada, la que destila el libro, que es una mucho más realista y más de crítica social y situacional de Corea.
Sí, Bunny, la Guerrero Luna, tal como la conocíamos en España, a parte de luchar contra el mal, debía aprobar sus exámenes (cosa que no le iba demasiado bien). Ésta idea es la que se toma en la novela, donde una magical girl, a parte de luchar por cosas tangibles (aquí no salen demonios ni cosas fantásticas), debe vivir, trabajar y pagar sus deudas (es una idea que ya hemos visto en otras historias coreanas como El juego del calamar).
Es por eso que ni la sinopsis ni el márketing realizado (la portada y las ilustraciones, preciosas, eso sí, de Marina Vidal que hay en el interior en la edición española) reflejan lo que el lector va a encontrar en esas páginas.
La idea es muy original, pero todo se toca muy de pasada, tanto la vida real como los poderes de las magical girls, y todo acaba muy rápido. Es una novela ligera, que se lee en un rato, pero peca de demasiado corta. Hay cosas que no se explican, o no se profundiza como un lector de aquí querría, porque creo que este libro es para un público coreano. No quiero decir que no esté de acuerdo en que se traduzcan y se traigan este tipos de obras, simplemente que, por un deje cultural y por la nostalgia que este libro puede crear en un principio, no acabe de ser del gusto de un lector occidental.
A mí me ha parecido flojo, no es un libro que quedará en mi memoria.






